Patrilda

Tuesday, September 06, 2011

RENUNCIACION



No tengo otro sitio dónde dejar lo que siento... Tú no me escuchas... pero aquí siempre tengo a alguien a quien abrir el corazón.
Así que me siento delante de esta máquina y dejo que mis dedos corran por el teclado... y hablo a través de ella como quisiera hablar contigo.
A ella le hablo de mi soledad (que no debiera sentir) y ante ella lloro con total confianza (pues sé que tú no entenderías mis lágrimas...)
Sé que soy injusta, que aparentemente, no tengo motivos para llorar. Millones de personas se cambiarían por mí ahora mismo. Sin dudarlo.
Pero hoy es uno de esos días negros en los que vendería mi alma por una promesa de amor eterno. Del tuyo en concreto, aún sabiendo que nunca me has amado... aún sabiendo que pido un imposible.


Siempre se me dieron bien las causas perdidas. Debo tener algo que disfunciona en mi interior. Y sigo creyendo que el amor existe (por más que tú me digas que soy una ingenua y que jamás encontraré lo que estoy buscando), sigo creyendo que aún hay más buenos que malos pero que como leí alguna vez, el mal es más ruidoso que el bien.
Sigo creyendo que no puedo rendirme a estas alturas. Que después de treinta y seis años siendo fiel al amor, ahora no puedo aceptar este sentimiento descafeinado que me ofreces.



¿Qué culpa tengo yo si asocio también el amor con besos apasionados, con largas sesiones de carícias llenas de afecto? ¿Cómo puedo evitar querer sentir tus brazos alrededor mío? ¿Tus labios devorando los míos?

Sé, porque lo he aprendido contigo, que el amor no es sólo la parte romántica... sé que hay muchas maneras de demostrar amor...¿pero cómo renuncio a ésa? ¿Porqué tu manera ha de ser mejor que la mía?

Odio estar volviendo a escribir sobre esto. Odio parecer un rogona. Odio haber aprendido a amar precisamente contigo, que no lo valoras. Y odio ser tan cobarde como para permanecer a tu lado, vistiendo de amor lo que tú ofreces.

Odio que mi único desahogo sea esta máquina, transmisora de sentimientos y pensamientos. Porque imagino la mueca irónica en tu cara si te hablara de todo esto.

Esto es un espiral de la que no encuentro salida. Pero no puedo odiarte... si siquiera sentir el enfado suficiente que me impulsare, por fin, en línea recta.

Esta vez las cosas no van a ser fáciles. Esta vez no hay motivos para quedarme... pero tampoco para irme... porque a pesar de todo... a pesar de las carencias... por primera vez en mucho tiempo, me siento viva... y mi vida ha dejado de ser algo que se hacía por inercia, para pasar a ser algo intenso que vale la pena ser vivido.

Quizá ahí radique todo tu poder. Que aunque sea dolor, me haces sentir... Y preferiría mil veces morirme a volver a la vida sordida y rutinaria que casi tenía antes de conocerte.

Te debo el favor de haberme devuelto a la vida. Quizá por eso ahora no puedo permitir que me la quites... Tú me resucitaste del tedio y del aburrimiento. De unos sueños que siempre eran mejor que la realidad... y ahora tengo la responsabilidad de hacer algo con esa vida revitalizada de nuevo.

Y por eso te mereces mi lealtad, pero no mi esclavitud.
Y por eso te estaré eternamente agradecida, pero creo que no voy a seguir dándote algo que no valoras.

Es curioso, siempre me ayuda venir aquí a soltar mis cargas. A medida que escribo y transformo en letras mis pensamientos, se van despejando poco a poco mi mente y mi corazón. Se aleja el nubarrón negro y las lágrimas me limpian el alma.

Sé que no he dado con la solución... pero sé que a fuerza de escribirlo... a fuerza de verlo... algún día, la encontraré. No he llegado hasta aquí, para rendirme ahora. No he pasado una vida creyendo en el amor, para dejarme convencer ahora de que no existe. No me he puesto el título de luchadora y de guerrera en vano. Sólo que a veces se me olvida...

Sólo que a veces tú te pareces un poco a lo que yo quisiera que fueses.
Pero yo sé el final de esto. Y tú también.
Porque si soy una guerrera del amor. Y sé que alguien en algun lugar necesita lo que yo tengo para ofrecer.

Peor para tí si no lo quieres.
Peor para tí si ya te rendiste.
Pero yo no voy a cavar mi propia tumba, junto a la tuya.
Yo no sé volar a ras de suelo cuando hablo de amor.
Aún no sé rendirme...
Ni siquiera por tí...

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