Patrilda

Friday, May 11, 2007

AYER


Hola. Ayer pasé al centro comercial a recoger unas cosas. Básicamente, unos regalos que había encargado para mi mamá y mi abuelita. No planeé pasar con ellas el día de ayer, pues aqui en el trabajo es un día como cualquiera y la salida, como cualquier día también. Pero quise recogerlos antes del sábado que es cuando las llevaré a comer a algun lugar que ellas elijan...
... Tampoco planeé verte y de pronto, te encontré.
Primero, mi corazón dio un vuelco, de esos enormes que hacen que uno necesite respirar profundo. Estabas ahi!!! con tu ropa de color claro y tus lentes enmarcando tu rostro. Llevabas un maletín de color oscuro algo desgastado, supongo que por el constante ir y venir en tu trabajo. Y me pregunté qué harías tu aqui, en mi ciudad, a punto de cruzar la calle y justo ahi, en ese centro comercial del cual estaba yo a punto de salir. Porqué fue justo en ese momento y no antes ni despues, el que mis ojos te vieron y mi alma se estremeció tal como la primera vez que te vi?
No me dirigiste ninguna sonrisa, ni siquiera devolviste mi mirada. A tu lado derecho vi entonces a una mujer que, tomada de tu mano sonreía como sintiendose satisfecha de estar con alguien como tu (yo también me sentiria satisfecha si fuera de tu mano) y ya no supe qué hacer...
No supe si sonreirte, si acercarme y saludarte o simplemente quedarme ahi estática pretendiendo no verlos, fingiendo que no me dolia la escena. Tampoco pude moverme, todos mis músculos parecieron ponerse de acuerdo y ninguno quiso obedecer mis pensamientos que solo atinaban a gritar "sal corriendo y escabúllete entre la gente"
Vi que comenzaban a caminar, dirigiéndose hacia mi, y al no poder moverme, empecé a cuestionarme qué te diría... Inventaria una farsa y te saludaria como quien ve a un conocido sorpresivamente? o te saludaria de modo efusivo, demostrando la felicidad que me daba verte ahi justo en ese momento... Pero y a ella? a ella qué le diría? El gusano de los celos hizo presencia en mi sangre. La senti hervir de manera inmediata y me asusté de no querer decirle nada.
Siempre pensé que te amo con los pies en la tierra, aceptando mi condición y la tuya, pero ahora... ahora se me hacia tan distante la cordura y para colmo, el dolor se hizo tan fuerte que quise llorar.
Inmensas lágrimas se cuajaron en mis ojos, toda la visión de pronto se nubló y no pude mas que bajar mi cara, esperando que como por arte de magia se borrara el panorama y dejara yo de pronto de sentir aquéllo tan desagradable..!
Creo que funcionó... Pasaron unos segundos y cuando por fin volví al tema, lo único que pude ver fue a una pareja enfrascada en su conversación (aun seguian tomados de la mano). Pasaron de largo sin tomar en cuenta mis emociones y entonces pude verlos con detenimiento: Ella tendría algunos 50 años y en el rostro lucia la sonrisa despreocupada de quien no imagina que su marido quiere a mas de una. Tenia una sortija en su mano izquierda (una igual a la tuya), símbolo de la unión de tantos años... Debo reconocer que tenía una mirada de amor entregado al 100% y tu...
Tu no eras tu!!!
Bendito! Qué felicidad saber que me había equivocado! Qué tranquilidad saberte lejos (imaginarte por completo, pero solo, sin alguien a tu lado -aunque se de sobra que es mentira)! Que sentimiento de paz se alojó en mi corazón (que de pronto, volvió a su ritmo normal)...
(Y qué idiota por verte en cada rostro, en cada hombre y en cada momento de mi existencia) Ya sé... casi presiento lo que me dirás ahora... Pero en mi favor solo diré que es la culpa toda tuya, por dejarme quererte de esta forma y por echar raices en mi corazón a sabiendas que jamás desearé cortarlas. Porque sin serlo, eres tan mio y yo tan tuya por el resto de la vida.
Si... me gusta tanto imaginar que tu y yo, en alguna época, hicimos una cita con el destino y que seguimos aqui, a la espera de encontrarnos...
-Especialmente para ti, hoy. Te quiero-